Bhopal, Wikileaks y plaguicidas

 

Wikileaks es la organizaci—n que ha filtrado miles y miles de documentos, muchos de ellos sobre la actividad exterior de los Estados Unidos. La mayor filtraci—n de documentos secretos de la historia.

Wikileaks tiene la virtud de mostrar en un escenario lo que todos sospechamos o sabemos que sucede en bambalinas: diplom‡ticos de Estados Unidos que trabajan directamente para empresas como Monsanto (vŽase, por ejemplo, caso del glifosato en Argentina o el de la embajada de Estados Unidos en Par’s que quer’a penalizar a cualquier pa’s de la Uni—n Europea que se opusiera a los transgŽnicos), que defienden sus intereses comerciales, su supremac’a tecnol—gica y la dependencia que ello acarrea a los otros pa’ses; equipos de cient’ficos y universidades que realizan estudios Òa la cartaÓ; empresas que no quieren responsabilizarse de sus da–os ambientales pero contratan a agencias de espionaje para que vigilen a los activistas que reclaman indemnizaciones para las v’ctimas de sus desmanes.

 

Monitoreo de activistas: Bhopal

Las empresas Union Carbide (propietaria de la f‡brica de plaguicidas que explot— en 1984 en Bhopal) y Dow Chemical (que compr— Union Carbide en 2001) contrataron a la agencia privada de espionaje o de Òinteligencia globalÓ, como les gusta calificarse, Stratfor (conocida como la CIA secreta o en la sombra) para que monitoreara las actividades de las personas que asistieran a la conferencia que International Coalition for Justice in Bhopal (ICJB) organiz— el 9 de junio de 2011 para reivindicar compensaciones por el mayor accidente industrial de la historia. As’ lo muestran algunos de los cables secretos que Wikileaks dio a conocer el pasado 27 de febrero de 2012.

Pero este seguimiento de los activistas que acudieron a la conferencia de ICJB fue solo un hecho puntual. Durante todo 2011 Stratfor dio seguimiento a los activistas defensores de las v’ctimas de Bhopal y mantuvo informada a Union Carbide y Dow Chemical de cualquier movimiento: Òsi una persona publicaba un mensaje en Twitter relacionado con el desastre indio, convocaba una manifestaci—n o enviaba un correo electr—nico de captaci—n de activistas, los informes de la compa–’a lo recog’an. Stratfor mand— los resultados de sus investigaciones, entre enero y diciembre, con una cadencia de entre tres d’as y una semana. (É) La empresa de espionaje vigil— con especial atenci—n activistas que promov’an campa–as contra el patrocinio de Dow a los Juegos Ol’mpicos de Londres 2012, que desat— una fuerte polŽmica en enero de 2011, especialmente en IndiaÓ, se–ala el periodista Daniel Ayll—n.

En 2009, en el marco de los preparativos del 25 aniversario de la cat‡strofe de Bhopal, los analistas de Stratfor debat’an las tendencias en las estrategias de los activistas, especulando si las grandes ONG (Amnist’a Internacional, por ejemplo) ser’an capaces de conectar Bhopal a la gran cuesti—n de la irresponsabilidad de las empresas, la cuesti—n Òde los otros BhopalÓ.

 

los Òestudios cient’ficosÓ: EPA-Bayer

Un acuerdo entre EPA (Agencia de Estados Unidos para el Medio Ambiente) y Bayer CropScience permiti— a los Estados Unidos autorizar el uso del insecticida clotianidina (sustancia con efectos t—xicos dram‡ticos para las abejas y otros muchos seres vivos), muy utilizada en las semillas del ma’z, principal cultivo en esa naci—n.

Una nota interna de la EPA, publicada por Wikileaks, confirma que ignor— los consejos y las advertencias de sus propios cient’ficos para permitir, en connivencia abierta con Bayer, el uso de la clotianidina.

PANNA, la red de acci—n contra los plaguicidas de AmŽrica del Norte, elabor— un resumen a partir del cual se puede reconstruir cronol—gicamente el caso.

En 2003 la EPA deneg— el registro de la clotianidina. Pero dos meses m‡s tarde cambi— de repente su Òopini—n cient’ficaÓ y decidi— otorgar una Òaprobaci—n condicionalÓ, esto es, otorgaba a Bayer la libertad de vender y utilizar la clotianidina para el tratamiento de semillas a condici—n de que Bayer proporcionara un estudio adicional sobre el ciclo vital de las abejas.

A base de distintas pr—rrogas concedidas a Bayer para que presentara el estudio, este no se present— hasta agosto de 2007. A los tres meses EPA consider— que el estudio era Òcient’ficamente v‡lidoÓ, pero se negaba a hacerlo pœblico, hasta que fue obligado a ello. El estudio de Bayer fue calificado como una payasada tanto por la metodolog’a propuesta como por la forma en que se llev— a cabo.

Bayer continu— vendiendo clotianidina con un permiso ÒprovisionalÓ hasta abril de 2010 que la EPA concedi— la autorizaci—n definitiva. En 2009 la clotianidina permiti— a Bayer alcanzar ventas de 262 millones de d—lares.

 

la importancia de un fiel empleado: Espa–a

Un cable de Wikileaks desvel— c—mo el gobierno de Estados Unidos, por tanto Monsanto, contaba con un fiel empleado en la figura de todo un secretario de Estado de Medio Rural, Josep Puxeu, del gobierno del socialista espa–ol Rodr’guez Zapatero. Un alfil en el tablero continental: Espa–a es el mayor aliado de Estados Unidos en su campa–a a favor de los transgŽnicos en Europa. No solo porque Espa–a cultiva 75% del ma’z transgŽnico de la Uni—n Europea, sino tambiŽn por su sumisi—n.

En un informe del 19 de mayo de 2009, al mes de que Alemania se sumara al veto del ma’z transgŽnico MON810 que ya ten’an Austria, Grecia, Hungr’a y Luxemburgo (luego se sumaron Francia, PoloniaÉ), la embajada recoge la impresi—n extendida entre la industria de la biotecnolog’a de que Òsi Espa–a cae, el resto de Europa le seguir‡Ó. La embajada se muestra preocupada por el avance del movimiento antitransgŽnicos en Espa–a. Tras el veto alem‡n y, en esos d’as, la aprobaci—n de una estricta legislaci—n en el Pa’s Vasco para evitar que los transgŽnicos contaminen otros cultivos, Josep Puxeu, todo un secretario de Estado de Medio Rural, contacta con el encargado de negocios de la embajada estadounidense para Òexpresar su preocupaci—n por la creciente presi—n sobre el Gobierno de Espa–a para prohibir el MON810Ó. Y se lamenta ante los diplom‡ticos: ÒHa sido la peor semana de mi vidaÓ. QuŽ tierno. Adem‡s, solicita, demanda, pide Òal Gobierno de Estados Unidos que mantenga la presi—n sobre Bruselas para mantener la agricultura biotecnol—gica como una opci—n para los Estados miembros y pidi— al Gobierno de Estados Unidos que trabaje con Espa–a en esta iniciativaÓ. Claro que s’, c—mo no, otro cable nos desvela el lobby que hasta al Vaticano, si hace falta, llega: ÒLa Embajada [estadounidense] continuar‡ haciendo lobby en el Vaticano para que hable a favor de los OGMÓ.

Pregunta: Àcu‡ntos Josep Puxeu existir‡n en el mundo, incrustados en centenares de gobiernos?

 

la desacreditaci—n cient’fica: glifosato en Argentina

Glifosato es el ingrediente activo del muy vendido plaguicida Roundup. Monsanto tiene la parte m‡s grande del inmenso mercado de glifosato en Argentina, con el cuarenta por ciento.

Enero de 2009 fue un mes especial para el glifosato en Argentina. Primero, la Justicia de C—rdoba prohibi— fumigar en campos de soja cercanos a un determinado barrio. Ese mismo mes la presidenta Cristina Fern‡ndez de Kirchner orden— al Ministerio de Salud iniciar una investigaci—n oficial sobre los posibles efectos nocivos del plaguicida. Por otro lado, AndrŽs Carrasco, jefe del Laboratorio de Embriolog’a Molecular de la Universidad de Buenos Aires, decidi— investigar el efecto del glifosato en embriones anfibios. Poco tiempo despuŽs, en abril, el investigador Carrasco, lanz— el alerta: ÒConcentraciones ’nfimas de glifosato, respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfolog’a del embri—nÓ. A partir de esa revelaci—n le sobrevino una campa–a de desprestigio medi‡tica, pol’tica y cient’fica.

Dos a–os despuŽs, por un cable filtrado por Wikileaks, se supo que la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires hab’a tomado nota de su trabajo y ejerci— lobby para defender el glifosato y a Monsanto. Los diplom‡ticos entregaron estudios favorables al plaguicida en dependencias de la Secretar’a de Agricultura, alegando que el estudio de Carrasco no ten’a credibilidad cient’fica, y la prensa a su orden se llen— de art’culos sobre la inocuidad del glifosato y de entrevistas con supuestos expertos defensores del beneficio del plaguicida. Todos los naipes de la baraja en la mesa.